Pues con este avión partimos el viernes por la tarde hacia Kuala Lumpur. Una hora y 10 minutos de vuelo entre una fuerte tormenta y más de una hora de retraso sobre el horario previsto. Pero llegamos al pequeño aeropuerto de Subang justo para ir al hotel, ducharnos y desplazarnos al centro de la ciudad (Kuala Lumpur City Center, más conocido como KLCC, incluso entre los locales).Ya durante los dos trayectos en taxi aprendimos que, no hay taxímetro que valga, no quieren ponerlo aunque en teoría estén obligados, y que Kuala Lumpur no es Singapur.
Al llegar, cruce de fronteras, pasaporte en mano y declaración jurada de que no eres una mala persona, al salir lo mismo. La policia, eso si, es mucho más Pues con este avión partimos el viernes por la tarde hacia Kuala Lumpur. Una hora y 10 minutos de vuelo entre una fuerte tormenta y más de una hora de retraso sobre el horario previsto. Pero llegamos al pequeño aeropuerto de Subang justo para ir al hotel, ducharnos y desplazarnos al centro de la ciudad (Kuala Lumpur City Center, más conocido como KLCC, incluso entre los locales).
Ya durante los dos trayectos en taxi aprendimos que, no hay taxímetro que valga, no quieren ponerlo aunque en teoría estén obligados, y que Kuala Lumpur no es Singapur.
Al llegar, cruce de fronteras, pasaporte en mano y declaración jurada de que no eres una mala persona, al salir lo mismo. La policia, eso si, es mucho más relajado que la singapurense.
Con los taxis toca negociar y cerrar el precio antes de subirte en uno, es básico saber que 1 euro= 4 MYR (Puedes meterte tanto en el asunto del regateo que incluso dejas pasar taxis por cantidades inferiores a 1 euro, ¡¡Pero a nadie le gusta que le tomen el pelo!!).
Con la ciudad uno siente la paradoja del Turista: Si la ciudad es tan segura y limpia y nueva y sin pobreza alguna, como Singapur, tienes la sensación que es falsa y que no es auténtica. Pero si te encuentras con una plaza llena de indigentes, con ratas grandes como gatos saltando entre ellos, taxis con más de 20 años, y calles sucias, justo a 5 metros de un centro comercial con las mejores tiendas del mundo situado debajo de las torres Petronas, tiendes a pensar que si limpiaran un poco tendrían más visitantes...
(Siento no poner más fotos, pero no funciona muy bien el blog, podéis ver algunas en facebook)
Como decía, ciudad de grandes contrastes, edificios altos y modernos al lado de miseria, tiendas que no encuentras ni en el Paseo de Gracia no muy lejos de mercados callejeros donde puedes encontrar la copia del mejor bolso de LV por 4 euros (copias malas, muy malas, no valía la pena comprar :(( ).
Así que decidimos visitar uno de los templos cercanos a la capital, Son 3 cuevas a las que llegas después de subir 250 escalones con una humedad agobiante, pero vale la pena. Aquí encontraríamos lo que denominamos auténtico, suciedad, dejadez y gratuidad en un monumento en el que en otra parte del mundo estarían las visitas limitadas, pagando un pastón y tan repintado que resultaría hasta falso.
En KL, puedes encontrar hinduistas, budistas y sobretodo musulmanes, mujeres totalmente tapadas (ríete del burka) al lado de mujeres vestidas a la última moda y hablando con multitud de transexuales (lady boys), es curioso ver como en un país musulmán nadie se inmuta por la cantidad de travestis que hay viviendo con normalidad (en 2 dias ni hay tiempo a captar mucho más).
El tráfico: No hay huevos, repito, no hay huevos, ni entre los profesionales, a conducir en esa ciudad. Autopistas de 3 carriles que se convierten en 5, adelantamientos por el arcén, motocicletas por doquier, atascos, semáforos que solo existen para quien los respeta... impresionante
La fiesta: El alcohol sigue siendo carísimo. Puedes comer de manera aceptable por 2,5 euros y al pedir un cerveza, la cuenta te sube hasta los 7 euros (sigue siendo barato siempre que solo pidas una!!). Y los bares... haberlos haylos, y bastantes, diferentes clubs con muchos ambiente y muchas chicas ofreciendo compañía a venerables y maduros hombres occidentales (o a quien se mueva por la zona).
La comida, barata y buena, hay muchos Food Centers, donde te sientas en una mesa y tienes alrededor diferentes cocinas con orígenes diversos. En el Hotel (4 estrellas, ofertón encontrado en www.agoda.com) probé la carne Australiana, necesitaba comer un buen entrecot con patatas fritas después de tanto nodle (fideos) y arroz.
Las Torres Petronas: Por fuera espectaculares. Para entrar tienes que levantarte muy pronto, hacer cola y esperar que delante tuyo no haya más de 1400 persona, pues es el número límite. El sábado por la mañana nos presentamos 3 catalanes en la base de las torres, sin casi opciones a subir cuando la afición al futbol, al buen futbol, de uno de los porteros nos permitió ser las últimas tres personas en conseguir entradas para subir a un puente que une las dos torres. No se puede subir más arriba, así que, realmente la visita a las torres NO vale la pena. fue bastante decepcionante.
Kuala Lumpur: Lo mejor... la comida, los contrastes, el templo, el caos circulatorio, los mercados callejeros, el ambiente. Lo peor: Las torres Petronas, el poco tiempo, y la sensación que de Malasya, vale todo la pena, sus playas, otras ciudades, turismo de aventura, excepto ir a Kuala Lumpur.
See you